¿Llevar a mi hijo? Cuando ir al psicólogo deja de ser un tabú



Una vez iba en el metro y escuchaba a una madre decir: “No aguanto a mi hijo, me tienen cansadas las maestras mandándome notas todos los días… ya nada de lo que hago me sirve.”. Otro día, una mamá me dijo: “No hay manuales para papás, es muy difícil entender qué es lo que quieren y parece que él (el hijo de 5 años) no sabe cuándo tiene que parar”.
Historias como estas son comunes en estos días. Los padres tienen poco tiempo, los niños pasan más tiempo con cuidadores que con sus propios familiares. Aunado a eso, en los tiempos libres la televisión y los videos juegos “se encargan” de los chamos de la casa. Ciertamente la madre de la historia tiene razón: no hay manuales para papás, pero existen ciertas pautas que los pueden ayudar a llevar adelante una vida más tranquila, para disfrutar realmente los pocos momentos en familia.
La ida al psicólogo sigue siendo actualmente un tema tabú para muchos adultos y más aún para padres. Existe el mito vigente de que el psicólogo solo atiende a los “locos” o a las personas con algún problema emocional difícil de tratar. Sin embargo, en los últimos años la asistencia a este especialista se ha convertido en una necesidad e incluso una exigencia sobre todo en población infantil, pues los colegios con superpoblación refieren constantemente.
Al psicólogo pueden asistir niños con apenas algunos meses de vida hasta personas de la tercera edad, pasando por jóvenes y adultos, sin necesidad de que haya un trastorno grave de por medio. Basta sentir la necesidad de tener un apoyo con respecto a la crianza de los niños, la toma de decisiones, dificultades de aprendizaje, problemas en la pareja, entre otros, para acudir a este profesional. El psicólogo no le va a decir qué hacer, pero sí lo ayudará a reconocer en su vida los elementos para tomar decisiones que le hagan sentir bien y, si los resultados salen mal, le ayudará a manejar las emociones de esas situaciones difíciles.
Específicamente en el caso de la psicología infantil, los padres pueden pedir la ayuda de un psicólogo para temas tan puntuales como la necesidad de hacer que el niño duerma en su cuarto, o deje los berrinches constantes, hasta por temas más comprometidos como un diagnóstico de Autismo, Retardo Mental o Síndrome de Down.
Un profesional bien capacitado puede ofrecerle la ayuda necesaria para atender los problemas de conducta más inmediatos, así como acompañarlo en la elaboración de un plan de acción  para la atención adecuada de su niño, pues muchas de las veces se requiere el apoyo de otros profesionales para lograr un apoyo óptimo, tal como neuropediatras, terapeuta de lenguaje, terapeuta ocupacional.
La mejor intervención es la que se hace a tiempo y con los más pequeños de la casa esta afirmación es válida. Hasta los 6 años el niño va desarrollando su cerebro rápidamente, de manera que es posible una “intervención temprana” que utiliza a favor esa plasticidad cerebral para lograr cambios más rápidos de los que se harían en edades más avanzadas.
Así que deje de lado el tabú de ir al psicólogo y convierta a este especialista en su mejor aliado para lograr un adecuado ajuste socioemocional de usted y sus niños.
Señales de alerta para llevar a su hijo al psicólogo:
·         Está muy intranquilo, pareciera que nunca se cansa.
·         Se aísla, no juega con niños de su edad o prefiere solo la compañía de los adultos.
·         Tiene retardo en el lenguaje o problemas para comunicarse con los demás.
·         Es muy agresivo, se golpea, golpea a otros.
·         Le cuesta aceptar un “no” como respuesta, se frustra muy rápido, es muy irritable.
·         Sus berrinches o pataletas son incontrolables.
·         No quiere dormir solo.