El libro de Carl Honoré “Elogio a la lentitud”, hace honor al
tiempo, a lo que va despacio, al ritmo propio, pero algo que parece tan obvio,
es un lujo en nuestros días. Ir despacio en la cocina, en la construcción de
las ciudades, en el sexo, en la espiritualidad. Carl Honoré hace un recorrido
por el movimiento slow en todo el mundo, contando de primera mano experiencias
que dejarán a más de uno pensando sobre lo rápido que va.
Más allá de
lo anecdótico, este libro tiene algo muy importante: nos hace conscientes de la
espiral de la velocidad en la cual estamos atrapados. Es imposible decir “esto
no me pasa a mí”, desde las primeras líneas el lector se sentirá identificado
con este periodista preocupado en un inicio por los cuentos de un minuto para
sus hijos antes de ir a la cama.
Ir lento es
hoy un estigma, en eso coincido con el autor, “el tiempo vale oro”, pero
también vale salud, calidad de vida y horas de vínculo con otros. Bien lo dice
el autor: “Hoy todo el mundo sufre la ENFERMEDAD DEL TIEMPO: la creencia obsesiva
de que el tiempo se aleja y debes pedalear cada vez más rápido”.
Sí, se
trata de una enfermedad, de la velocidad por la velocidad. Desde pequeños hemos
ido desconectándonos del propio ritmo, dejamos de escuchar hacia adentro, para
volvernos reactivos con lo de afuera. Es momento de ir más lento, el libro de
Honoré es un buen comienzo, una buena manera de llamar a las sociedades
modernas a colocar la atención sobre sus ideas del tiempo, a valorar más justa
y seriamente este tema. Ir lento deberá ser una forma de rehabilitación de la
psique y del cuerpo, así la lentitud dejará de ser un estigma, para convertirse
en la norma, ojalá, eso suceda algún día no muy lejano.
Heison Moreno (Psicólogo-Lic. En Comunicación Social)
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