"El primer día te quería matar", con eso frase me
sorprendió la madre de un niño con trastorno del espectro autista al
que había ingresado a un programa de terapia conductual conmigo y que
apenas tenia dos sesiones viendo. Esta situación me hizo comprender de
una manera frontal lo difícil que resulta para los adultos comprender
algunas de las estrategias de manejo conductual dentro del consultorio y
para los profesionales que las aplicamos un llamado a desarrollar con
más cuidado la empatía.
Una de las mejores formar que he encontrado de acompañar a
tantos padres en el manejo de sus hijos es a través de una comunicación
clara, sencilla y directa. A veces por el ritmo de trabajo los
especialistas damos por entendido de este lado que el consultante ya
sabe con lo que se va a encontrar, pero muchas veces, la mayoría de
ellas ellas me atrevería a decir, no es así, por más obvia que parezca
cualquier situación, nunca debemos subestimar el valor de una
explicación y, lo que es más importante, de una repetición. En un primer
momento quien no escucha puede creer que comprendió todo, sin embargo,
cualquier cosa podría cambiar en un
ambiente tan volátil como el del
trabajo con niños, los adultos siempre deben estar al tanto de lo que
hacemos, cómo lo hacemos y para qué.