Muchos adultos llegan desesperados a la consulta porque a
sus hijos "ya no les importa nada, ni los castigos (...) incluso me
retan y me dicen 'castígame si quieres'".
El panorama no parece muy prometedor para estos cuidadores en crisis.
Siempre le digo a los padres que el castigo a veces es una
elección de sus niños, a lo que ellos me ven con extrañeza como si les
estuviera hablando de la forma más pura de masoquismo infantil. Debemos
entender que cuando hablamos de educación, y específicamente de cambio
de comportamiento con la ayuda de las estrategias del análisis
conductual aplicado, no estamos hablando de entrenar a un animal quien
muy difícilmente podrá elegir, sino de seres humanos, esta es una de las
diferencias entre la aplicación de estas estrategias en el ámbito
humano y el animal.
Sí, es importante que con la aplicación de un consecuencia
aversiva o desagradable después de su conducta el niño comprenda que el
comportamiento que lo llevó a eso no está bien, pero más allá de eso es
mucho más importante que entienda que su conducta tiene consecuencias
siempre que escapan de su control y que lo que sí puede controlar es su
propio comportamiento. Me refiero con esto a la elección, al poder
elegir entre las infinitas posbilidades que se le presentan al niño cada
día. Veamos un ejemplo: la mamá de María le advierte que en caso de no
hacer la tarea en el tiempo destinado para ello, no podrá ver la
televisión, pues llegará la hora de cerna y dormir. María se entretiene
jugando con los colores, la madre le insiste, María prefiere (elige)
ponerse a pintar un dibujo que terminar la tarea señalada. Al final
escogió no terminar la tarea y con ello no ver la televisión, pero
además al día siguiente tendrá que verle la cara a la maestra y decirle
lo que sucedió con alguna consecuencia extra posible.
Los adultos no toleran esto, lo toman como un "desafío a su
autoridad", sin entender que enseñar una conducta no implica en un
primer momento que el niño haga la conducta de inmediato, sino que
ENTIENDA que su elección tendrá consecuencias y que, según su actuación,
estas podrían ser beneficiosas para él o no.
Considero que lo más valioso de la disciplina es enseñar
que existen las posibilidades y que nuestras elecciones son siempre
nuestras, propias pero que aún así también siempre esas decisiones irán
atadas a una consecuencia. Así que elegir el castigo también forma parte
del aprendizaje, siempre y cuando se haga de manera consciente, enseñar
a despertar esta auto observación es parte de la tarea de cualquier
adulto responsable de la educación de un no.