"¡Pues elijo el castigo!"

Muchos adultos llegan desesperados a la consulta porque a sus hijos "ya no les importa nada, ni los castigos (...) incluso me retan y me dicen 'castígame si quieres'".
El panorama no parece muy prometedor para estos cuidadores en crisis.
Siempre le digo a los padres que el castigo a veces es una elección de sus niños, a lo que ellos me ven con extrañeza como si les estuviera hablando de la forma más pura de masoquismo infantil.  Debemos entender que cuando hablamos de educación, y específicamente de cambio de comportamiento con la ayuda de las estrategias del análisis conductual aplicado, no estamos hablando de entrenar a un animal quien muy difícilmente podrá elegir, sino de seres humanos, esta es una de las diferencias entre la aplicación de estas estrategias en el ámbito humano y el animal.
Sí, es importante que con la aplicación de un consecuencia aversiva o desagradable después de su conducta el niño comprenda que el comportamiento que lo llevó a eso no está bien, pero más allá de eso es mucho más importante que entienda que su conducta tiene consecuencias siempre que escapan de su control y que lo que sí puede controlar es su propio comportamiento. Me refiero con esto a la elección, al poder elegir entre las infinitas posbilidades que se le presentan al niño cada día. Veamos un ejemplo: la mamá de María le advierte que en caso de no hacer la tarea en el tiempo destinado para ello, no podrá ver la televisión, pues llegará la hora de cerna y dormir. María se entretiene  jugando con los colores, la madre le insiste, María prefiere (elige) ponerse a pintar un dibujo que terminar la tarea señalada. Al final escogió no terminar la tarea y con  ello no ver la televisión, pero además al día siguiente tendrá que verle la cara a la maestra y decirle lo que sucedió con alguna consecuencia extra posible.
Los adultos no toleran esto, lo toman como un "desafío a su autoridad", sin entender que enseñar una conducta no implica en un primer momento que el niño haga la conducta de inmediato, sino que ENTIENDA que su elección tendrá consecuencias y que, según su actuación, estas podrían ser beneficiosas para él  o no.
Considero que lo más valioso de la disciplina es enseñar que existen las posibilidades y que nuestras elecciones son siempre nuestras, propias pero que aún así también siempre esas decisiones irán atadas a una consecuencia. Así que elegir el castigo también forma parte del aprendizaje, siempre y cuando se haga de manera consciente, enseñar a despertar esta auto observación es parte de la tarea de cualquier adulto responsable de la educación de un no.