En un ataque de frustración José de 5 años tiró todos sus
colores y cuadernos al suelo: "¡No quiero hacer esa tarea, es muy
difícil!" gritaba mientras lanzaba todo por los aires. Mientras tanto la
madre le insistía en lo importante de terminar para luego poder ver la
televisión. Una media hora después la mamá de José terminó levantando
los colores y cuadernos mientras el niño estaba "castigado" en su
cuarto.
Muchas personas creen erróneamente que trabajar con el
cambio de comportamiento con las estrategias de la modificación de
conducta o análisis conductual requiere solo la aplicación de castigos y
reforzadores. Desde la escuela conductista existen muchos
procedimientos que superan la aplicación de consecuencias aversivas o
placenteras. Uno de esos procedimientos es la sobre corrección, que no
es más que invitar a la persona, en este caso hablaré de niños pues es
lo que más se me presenta en consulta, a repetir una conducta con los
patrones esperados o adecuados. Veamos un ejemplo sencillo: si al salir
del cuarto el niño tira la puerta, lo invitamos a que se devuelva, la
abra y al cierre nuevamente de manera adecuada (despacio).
En el caso del inicio de este texto, la madre no permitió
que el niño reparara el daño, levantando él mismo el desastre que hizo
y, en cambio, lo envió a su cuarto, lo que el hijo está aprendiendo en
esta situación es que cada vez que tienen un ataque de ira y hace un
desastre puede irse a su cuarto, EVITA la situación (terminar la tarea) y
otro repara el daño que él hizo.
Los ejemplos pueden ser infinitos pero me quiero detener en la forma como los adultos suelen aplicar este procedimiento.
Muchos adultos utilizan esta estrategia como un castigo, convirtiendo la
sobre corrección en una situación desagradable para el niño, con
órdenes como: "¡Te devuelves y cierras la puerta como es! incluso
algunos agregan una amenaza al final: “¡si no vas a ver!"
Otro punto importante es el reforzador que debe seguir a la sobre
corrección, una vez que el niño repite la conducta de manera adecuada el
adulto no refuerza, muchos de mis consultantes me dicen: "Es que no le
voy a felicitar la malcriadez, ni tengo por qué elogiarlo si hizo algo
malo él primero". En la sobre corrección lo que está implícito es la
reparación de un daño, hecho con o sin intención, recordemos que el fin
último del aprendizaje de nuevos comportamientos es precisamente
reconocer la propia responsabilidad de nuestras acciones y, dado el
caso, asumir las consecuencias de aquellas inadecuadas y, siempre que
sea posible, reparar el daño, aún cuando la reparación no implique
evadir la consecuencia siempre es importante que el niño aprenda a
hacerla.
Así que cada vez que su hijo, alumno o familiar haga algo
inadecuado, invítelo a reparar la conducta, puede moldearle la forma de
hacerlo (cerrando usted la puerta de manera adecuada para que el niño lo
vea) posiblemente su conducta se debe a que simplemente no conoce otra
forma, la forma correcta, de hacerlo, de eso se trata el aprendizaje.
Luego que el niño repita la conducta, pero de manera adecuada, elogie su
conducta y esfuerzo un "Gracias por hacerlo" nunca está demás, no
subestime el poder de sus palabras.